Biografía de Epicteto

El estoicismo no solo es aclamado por ser una filosofía enteramente práctica si no por proporcionar principios que nos ayudan sin importar nuestro estatus social o si tenemos una vida más o menos cómoda.

De los tres referentes históricos más conocidos tenemos ejemplos de vidas muy distintas. Marco Aurelio llegó a ser el hombre más poderoso de su época. Séneca, asesor del emperador y dramaturgo, no llegó a tal nivel pero poseía una gran fortuna, de las más ricas del Imperio Romano. Epicteto, del que hablaremos extensamente a continuación, nació como esclavo. ¿Qué tendrían estos hombres en común si lo viéramos con los ojos del presente? Seguramente tu respuesta sea nada. Pero entonces, si compartían algo, nada más ni nada menos que su filosofía de vida, el estoicismo.

Epicteto, de esclavo a fundador de su propia escuela de filosofía

Epicteto nace en Hierápolis de Frigia (Pamukkale, Turquía) en el año 55, en casa de Epafrodito, un hombre rico, siendo su esclavo. Pese a ser su esclavo y tenerlo sometido, a temprana edad le dió permiso para cursar estudios liberales. Fue en este periodo en el que, mediante Musonio Rufo, su maestro y mentor, descubrió la filosofía estoica.

Se dice que el nombre es una adaptación de un adjetivo que en castellano se podría traducir como “Apéndice”

 

 

Una vez el emperador Nerón muere, Epicteto es liberado como esclavo y es en este punto en el que empieza a impartir clases de filosofía en la ciudad de Roma. Sus clases en esta ciudad duran unos 25 años hasta que Domiciano, el nuevo emperador, desterrara a todos los filósofos de Roma. Bien es sabido que cuando la tiranía reina, el libre pensamiento no está permitido y esto influyó a filósofos, físicos, astrólogos y matemáticos.

Epicteto huye a Nicópolis, en Grecia, donde sigue enseñando filosofía a sus alumnos y donde funda su propia escuela.

Sigue impartiendo clases hasta su muerte, en el año 125, año que no está constatado al 100% ya que murió solo. Las fechas podrían oscilar 5 años atrás, se baraja que muriera entre el 120-125.

Su influencia. «Sus» obras. Su vida

Epicteto generó una gran influencia, tanto es así que el propio Marco Aurelio, en su libro de “Meditaciones” agradece a su maestro Quinto Junio Rústico el habérselo presentado. Existen dos teorías: la primera es que el propio Quinto Junio hubiera asistido a las clases del propio Epicteto y la segunda es que ambos leyeran las notas de uno de sus estudiantes, Flavio Arriano. A él y a su fiel entusiasmo debemos los libros “Disertaciones” y “Enquiridión”.

Pero no son los únicos relatos que tenemos hoy en día de Epicteto. No con tanto detalle y tan extensos pero se lograron conservar algunos fragmentos procedentes de Marco Aurelio, y otros filósofos menos conocidos como Aulo Gelio, Arnobio y Stobeo.

Lo que más destaca de Epicteto es cómo veía la vida y cuál para él era el mayor de los propósitos: la libertad como conquista ética, la liberación religiosa y la independencia absoluta del alma.

A pesar de vivir una vida llena de contratiempos y soledad, Simplicio afirma que tomó consigo a una mujer para rescatar a un niño de la calle huérfano, a quien dió alimento y cobijo los últimos años de su vida. 

Inspiración en casos reales

James Stockdale, (23 de diciembre de 1923 – 5 julio de 2005) fue un vicealmirante y aviador de la Marina de Estados Unidos que estuvo más de 7 años prisionero en la guerra de Vietnam.

En este periodo tan largo fue sometido a numerosas torturas. En esta situación tan extrema e insoportable, llegó a decir que las reflexiones de Epicteto fueron las que le ayudaron a resistir con entereza esos años.

Sus piernas fueron especialmente dañadas durante su tormento. James recordaba que Epicteto tenía una pierna inhabilitada y pensó en una de sus reflexiones más conocidas:

epicteto

“La enfermedad es un obstáculo para el cuerpo, pero no para su capacidad de elegir, a menos que sea su elección. La cojera es un obstáculo para la pierna, pero no para su capacidad de elegir. Dígase esto a sí mismo con respecto a todo lo que sucede, entonces verá obstáculos como obstáculos para otra cosa, pero no para usted mismo”

La historia de James es de las más sobrecogedoras, de hecho está recogida en el libro “Courage Under Fire: Testing Epictetus’s Doctrines in a Laboratory of Human Behavior«.

Pero no fue a la única persona que inspiró después de cientos y cientos de años. Albert Ellis, el conocido psicólogo que fundó la terapia cognitivo-conductual, es otro ejemplo.

Flavio Arrio, su discípulo

Cabe destacar que nunca se encontraron escritos de Epicteto. La única muestra escrita es la encontrada de su alumno Flavio Arriano, quién poseía relatos sobre las lecciones de su maestro de filosofía, Epicteto. De ahí que sepamos cómo pensaba, cómo fue su vida y que extrajéramos sus propias “Meditaciones”.

De los 3 estoicos más relevantes, Epicteto es el más complejo de leer, sobretodo si no se ha leído antes sobre filosofía.

 

Enquiridión

Si todavía no conoces nada acerca de este humilde filósofo te recomendaría su “Enquiridión” más conocido en castellano como “pequeño manual”. Este es una recopilación de los relatos cortos que escribió Flavio Arriano. Para él, la libertad era un bien supremo. Pensamiento entendible si analizamos la vida de esclavo que llevó desde niño.

Como veremos a continuación en uno de los 3 ejercicios estoicos de Epicteto, existen dos variantes. Las cosas que podemos controlar y las que no. Las que si podemos controlar son libres, estas son cosas como el intelecto, el deseo, el juicio, la aversión… y las que no podemos controlar son esclavas, estas son cosas como la riqueza, nuestro cuerpo, los honores, la enfermedad… 

Solamente aquellas que podemos controlar son útiles para la dignidad y la perfección del alma. Aquellas que no podemos controlar tienen una división a su vez. Están las no deseables, como la enfermedad y las preferibles como la salud.

La libertad parte del individuo que sabe distinguir estas dos categorías. De esta manera, nadie podría privarle de lo que es suyo. Y ahí es donde reside la grandeza de un ser humano. En sentirse libre con las aquello que está bajo su control.

Epicteto afirmaba: “Ni el propio Júpiter puede forzarme a desear lo que no quiero ni a creer en lo que no creo» y “Suprime la idea y suprimirás también el hecho».

De esta última afirmación podemos sacar la lección de que nuestra libertad comienza dominando impulsos a priori irracionales como pueden ser los instintos o los vicios y se extiende a los hechos sociales, situación política, las decepciones o la propia muerte.

El sabio no tendrá control sobre los eventos externos pero si podrá controlar sus propias reacciones sobre esos hechos.

Disertaciones

Para profundizar más en textos que ya requieren más pausa y son un poco más densos, seguiría el libro de “Disertaciones” o “Discursos” como también se conoce.

Esta obra se componía de ocho libros de los que solo se pudieron recuperar la mitad, es un libro clave para conocer el tercer periodo del estoicismo, cuyos representantes más relevantes son Marco Aurelio y el propio Epicteto.

Toda ella respira religiosidad y se nota la influencia cínica que éste poseía.

En Disertaciones vemos como el filósofo se centra en los problemas morales recogiendo el concepto de voluntad racional, una voluntad que gobierna el mundo y a la que el individuo debe su ser.

Se suelen relacionar equívocamente a los estoicos con seres que no creen en ningún Dios debido a la practicidad de sus acciones. Epicteto hablaba de una providencia divina que se encarga de regir el mundo y que dirige las leyes de la naturaleza.

Si un hombre obra mal, es culpa de él mismo no de Dios, pues es el individuo el que ha olvidado su origen y su razón sometiéndose a sus pasiones o locuras.

Las pasiones que perturban al individuo son las enfermedades del alma. Somos libres cuando tenemos en poder aquello que importa: nuestra voluntad, nuestras inclinaciones y pensamientos, caer y hacer enfermar nuestra alma es lo que nos hace esclavos.

Los objetos o cosas, todo aquello que es tangible, es un préstamo. Nada de eso nos pertenece, ni nuestro propio cuerpo. Debemos pues, valorarlo cuando se nos es ofrecido y dejarlo ir cuando proceda. 

De ahí que nuestra felicidad no depende de lo que nos puede ser usurpado en cualquier momento si no aquello que es intrínseco a nosotros y permanece libre e inalterable

Epicteto llega a afirmar que la fuerza de ser libre frente a otros, ser prudente o seguro de sí mismo, la da Dios. Es una porción divina que se nos ha ofrecido y que pocos saben aprovecharla. Es una especie de conciencia que le enseña el camino del bien y le evita caer en el mal.

Tal y como el cristianismo también recoge, todos los hombres somos hijos de Dios, es decir, hermanos. De ahí que nuestro deber sea el de ayudarnos los unos a los otros.

Debemos ver en el otro, también llamado prójimo, piedad y comprensión. Juzgar lo mínimo y castigar justamente.

En cuanto a los insultos y las ofensas, no hay mayor desprecio que no hacer aprecio. Ceder ante provocaciones o querer vengarnos solo menguaría nuestra integridad, y aquí es donde reside el auténtico daño.

Como objetivo de vida, estaría el de ayudar a los demás y tender a la elevación constante de nuestros espíritu. Estas dos acciones implican a la otra directamente. Todo ello, sin desobedecer la voluntad de Dios.

Se podría decir que Epicteto es considerado, de los estoicos, el más religioso y cristiano, de ahí que hubiera rumores de que perteneciera a alguna rama de la Iglesia en secreto.

 

Ejercicios prácticos de Epicteto

Vivir para los estoicos era un arte. Cada día era un nuevo comienzo y cada adversidad una oportunidad de aprendizaje. Llegar a practicar las virtudes estoicas es un arduo camino de madurez mental que solo se consigue con práctica y constancia. El objetivo, ser nuestra mejor versión a cada día que pasa.

^

Centrarse en lo que está bajo nuestro control

Y así comienza el libro “Enquiridión”, recordándonos la importancia de esta máxima, uno de los pilares del estoicismo, lo absurdo de gastar energía en personas o eventos externos en los que no podemos influir. Esta máxima también incluiría el aceptar las cosas tal y como y son y aprender a dejar ir.

Epicteto

“Algunas cosas están bajo nuestro control y otras no. Las cosas bajo nuestro control son opinión, búsqueda, deseo, aversión y, en una palabra, cualesquiera que sean nuestras propias acciones. Las cosas que no están bajo nuestro control son cuerpo, propiedad, reputación, comando y, en una palabra, lo que no sean nuestras propias acciones

^

No digas ni prediques, haz

Si quieres cambiar a alguien no le digas lo que tiene que hacer, más efectivo será que vea cómo tus acciones son un ejemplo a seguir. Para ello, no digas “soy estoico”, muestra tus acciones estoicas. Normalmente admiramos a alguien por lo que hace, no por lo que dice.

Epicteto

“Nunca te llames filósofo, ni hables mucho de teoremas ignorantes, sino actúa conforme a ellos. Por lo tanto, en un entretenimiento, no hables cómo deben comer las personas, sino cómo debes comer

^

Prescríbete un personaje

¿Quién te gustaría ser? Y con esto no me refiero a ser como tu actor favorito o parecerte a ese deportista que sigues desde crío. Imagina a una persona “X”, pues bien, ponle todos los atributos y características que pienses que la harían perfecta: “empatía”, “agilidad”, “simpatía”, “conocimiento en el campo “y”…” ¿Estás cada día más cerca de ese objetivo?

Las personas actuamos bajo hábitos. Y esto bien lo sabía Epicteto. Nuestras formas de hacer las cosas parecen grabadas en piedra. Es difícil desprendernos de eso. Imaginándonos a ese personaje, Epicteto quería que sus alumnos y quien se lo propusiera, establecieran un camino para llegar a ese fin para que en el transcurso no se desviaran en la medida de lo posible. Teniendo en mente hacia dónde nos gustaría ir es más difícil perderse por el camino.

Epicteto

“Inmediatamente prescriba algún carácter y forma de conducta para usted, que puede mantener solo y en compañía

Una de las características del estoicismo que le hace diferenciarse de otras filosofías de vida es su eminencia meramente práctica. Religiones como el budismo suelen ser más teóricas, el estoicismo además de hacernos pensar, también tiene un componente activo. De nada servirá retener en la mente si al final nuestras acciones no demuestran lo pensado.

Frases estoicas de Epicteto

Es difícil hacer una selección de la larga lista de reflexiones a las que llegó Epicteto. Aquí una selección de sus 6, a mi parecer, mejores frases estoicas:

La enfermedad es un impedimento para el cuerpo, pero no para la voluntad, a menos que sea agradable. La cojera es un impedimento para la pierna, pero no para la voluntad; y repítete esto con respecto a todo lo que sucede. Porque encontrarás que es un impedimento para otra cosa, pero no verdaderamente para ti mismo«

Que la muerte y el exilio, y todas las demás cosas que parecen terribles, sean diarias ante tus ojos, pero la muerte principalmente; y nunca entretendrás ningún pensamiento abyecto, ni codiciarás demasiado ansiosamente nada«

 

“No pidas que los eventos sucedan como deseas; pero desea que sucedan como suceden, y tu vida será serena

“No se crea nada grandioso de repente, más que un racimo de uvas o un higo. Si me dices que deseas un higo, te respondo que debe haber tiempo. Primero déjalo florecer, luego fructifique, luego madure”

“No puedo escapar de la muerte; pero no puedo escapar del miedo? ¿Debo morir temblando y lamentando?

«Para aprovechar al máximo lo que está en nuestro poder, y tomar el resto a medida que ocurra»

10 Comentarios

  1. Melisa

    Increible! Todo! Muchas GRACIAS!!!

    Responder
    • lauradolz

      Muchas gracias, Melisa! Epicteto no podía faltar en el blog estoico!

      Responder
      • Marco Jiménez

        Excelente, muy didáctico de aplicación en la vida diaria. Agradecido de haber tenido acceso a este material.

        Responder
        • lauradolz

          Muchas gracias, Marco! Me alegra saber que mi contenido pueda ser de utilidad. Sin duda los 3 ejercicios estoicos que proponía Epicteto son tremendamente útiles!

          Responder
      • Diego

        Un trabajo de revisón excelente

        Responder
        • lauradolz

          La vida de Epicteto lleva a la reflexión. Gracias, Diego!

          Responder
  2. antonio farias

    Excelente, no tiene desperdicio

    Responder
  3. Carmen

    Buenos días, me ha encantado!!

    Responder
    • lauradolz

      Muchas gracias, Carmen! Se agradece un montón el feedback!

      Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más contenidos en
Horario consultas

L-J: 9:00 – 18:00
V: 9:00 – 15:00

Jamones a

Sevilla La Nueva
28609, Madrid